Mujeres, víctimas del 90 % del maltrato.

Las denuncias en Córdoba en los últimos dos años confirman que el sexo femenino es blanco casi exclusivo de la violencia.

Por Rosana Guerra.

Córdoba, 17 de enero de 2006. La Maestría en Salud Materno Infantil de la Universidad Nacional de Córdoba, advirtió sobre el fenómeno de la violencia hacia la mujer registrado en los últimos años en Córdoba. Lo hizo a partir de datos proporcionados por la Dirección de Atención a la Víctima y Violencia Familiar de la Provincia. En ese período, el 87 por ciento de las 2.865 denuncias corresponden a casos de violencia hacia el sexo femenino, mientras que solo el 10 por ciento involucró a varones.

Para Cristina Vila, precursora de la asistencia a las mujeres golpeadas en Argentina, “una mujer golpeada es la que ha recibido por parte de su compañero con quien mantiene relaciones íntimas estando o no legalmente casada, abuso físico, psíquico y/o sexual habiéndose dado más de una vez el ciclo de violencia conyugal y a quien se le ha impedido realizar acciones que deseaba, o que le ha impuesto otras que no deseaba, todo ello en una sociedad que lo avala”. Graciela Brizuela, directora de la Dirección de Asistencia a la Víctima del Delito y Violencia Familiar, indica: “las estadísticas mundiales y nuestra experiencia demuestran que no todas las personas que son víctimas de violencia familiar o que agreden están enfermas. Solo un diez por ciento puede tener alguna psicopatología. El resto son ‘normales’. Lo que sucede es que se manejan con creencias y la convicción de que así deben ser las cosas y es aquí donde surge el tema del poder y de género”. La especialista agrega que en este tema de la violencia familiar las mujeres siempre fueron las principales víctimas, además de los niños, los ancianos y las personas con capacidades especiales. En los años setenta en Inglaterra surgieron los primeros albergues para mujeres golpeadas. Las mujeres comenzaron a juntarse para hablar de los problemas de sus hijos y organizaron una movilización para conseguir leche. El municipio de Chiswick se hico eco de sus demandas y les dio una casa para reunirse. Además de las necesidades urgentes, comenzaron a surgir otros temas como la violencia y el maltrato.

Algunas señales.

Los especialistas en violencia hacia la mujer coinciden que en general los casos de violencia física son precedidos por violencia psicológica. “Todo empieza con el maltrato psicológico, emocional, con el recorte de la libertad, la mujer deja de hacer lo que quiere y la obligan a hacer lo que no quiere. Una señal de maltrato psicológico es el ataque a la libertad, a la decisión y a la dignidad de las mujeres. A veces son cosas muy sutiles que las van afectando psicológica y emocionalmente. Una de las formas es cuando se intenta coartarles la libertad para tomar sus propias decisiones, disponer de sus cosas, elegir su propia ropa, salir de la casa, juntarse con amigas, conectarse con familiares, se la aísla de todo el medio que la rodea. “Las chicas están muy acostumbradas a que les griten, porque piensan que el hombre siempre tiene mal carácter. Otro indicador son los celos, a veces consideran que las celan porque las quieren, cuando en realidad es un problema de inseguridad de ellos, porque si las quieren realmente tienen que respetar sus decisiones”, señala Brizuela.

Los especialistas también agregan que existe el síndrome de la mujer golpeada. El ciclo comienza con un maltrato psicológico y emocional, que se llama acumulación de tensión, luego se da la explosión de tensión, cuando hay golpes, gritos y después viene el arrepentimiento. “Todo el mundo pregunta por que se quedó la mujer después de ser maltratada. Y se quedó porque el maltrato no es permanente. El hombre le dice que va a cambiar, que lo perdone, la mujer vuelve a confiar, y comienza un nuevo ciclo de violencia. Y sin darse cuenta va entrando en el síndrome de la mujer golpeada. Todo este ciclo vivido en años, va llevando a un desgaste de la mujer. Comienza con problemas físicos como por ejemplo gastrointestinales, tensión, presión alta, problemas de corazón, ansiedad, depresión y baja de la autoestima. Muchas veces ella está inmersa en este círculo de violencia y no puede manifestar lo que le pasa”, agrega Brizuela. Sin embargo hay que distinguir entre una mujer golpeada y la violencia cruzada, cuando los dos miembros de la pareja se golpean mutuamente.

Qué hacer ante una violación.

Ricardo Rizzi, médico y docente de la Maestría, recordó las principales recomendaciones de la Febrasco (Federación Brasileña de Sociedades de Ginecología y Obstetricia). “Cuando una mujer fue violada lo más importante es que no guarde el secreto.  No debe bañarse ni cambiarse de ropa, tiene que guardar la ropa íntima en una bolsa de plástico y luego hacer la denuncia policial”. El especialista además indicó: “es fundamental informar a la mujer sobre sus derechos reproductivos y legales, así como también sobre la posibilidad de embarazo e infecciones ETS (enfermedades de transmisión sexual) y HIV. También es necesario posibilitar el uso de la píldora del día después, la realización de un examen ginecológico, tomar las medidas de prevención antibiótica y el apoyo pisco social combinado con la contención psicológica”.  A su turno Graciela Brizuela señala: “en el caso de las mujeres que han sido violadas se les aconseja que escriban todo lo que pasó. Lo primero que tiene que hacer una mujer cuando fue violada es hacer la denuncia en la Unidad Judicial de la Mujer. Es fundamental preservar la prueba, la mujer tiene que ir a hacer la denuncia así como está, no cambiarse ni bañarse, tomar un ómnibus o taxi, y pedirle si es posible a una amiga que la acompañe, para que vaya registrando todo. Después de hacer la denuncia, es necesario que vaya al Hospital Rawson, donde se hace un batido para evitar el contagio de enfermedades (HIV, hepatitis B, más allá de las enfermedades venéreas). Lo más importante es que todo esto es opción de la mujer”, explica Brizuela. La especialista también indicó: “muchas veces las chicas conocen a alguien en una fiesta o en alguna salida ocasional, después se van juntos, y sin querer las violan. El hecho de que acepten salir con alguien no significa que quieran tener una relación sexual. Es un problema cultural. En los niveles socioeconómicos más bajos, las mujeres tienden a expresar con más facilidad lo que les pasó. En cambio en los niveles socioeconómicos más altos el tema de la vergüenza es terrible”, finaliza Brizuela.

¿Dónde acudir?. 

La Dirección de Asistencia a la Víctima del Delito y Violencia Familiar dependiente de la Secretaría de Justicia de la Provincia desarrolla dos programas: el de asistencia a la víctima del delito y el de la violencia familiar a través de un abordaje individual y grupal para mujeres, niños y hombres.

Objetivos: asistencia legal, social y psicológica, capacitación en la asistencia, descentralización de la atención (en el interior de la provincia) y prevención a través de actividades de difusión y sensibilización.

Casos que recepta: violencia familiar (mujeres, niños y hombres), violaciones fuera del ámbito familiar, víctimas de delitos sexuales y otras formas de violencia física dentro de la escuela, víctimas de robos y asaltos domiciliarios, secuestros, víctimas de redes de prostitución, víctimas de violencia en los centros de diversión (patovicas, barra bravas) y víctimas de actos discriminatorios por raza o religión en escuelas y discotecas. Violencia laboral.

Para denuncias.

-Casa de la Mujer.  Rondeau 258. Tel.: (0351) 4341074/77. 0800-555-68537.

Unidad Judicial: Tel.: (0351) 4331484 y 0800-555-58342.

-Centro de Atención a la Víctima del Delito: Pasaje. Santa Catalina 66. Tel.: (0351)- 4341500. En enero funciona en la Dirección de Atención a la Víctima del Delito. Alvear 150. PB. Córdoba. Capital. Tel: (0351) 4342113, en el horario de lunes a viernes de 8:00 a 14:00 horas.

Este comunicado de prensa se publicó en el Diario La Voz del Interior. Miércoles 18 de enero de 2005, página 14 A., sección sociedad. Web: www.lavozdelinterior.com 

(*) Foto: Gentileza Archivo Diario La Voz del Interior. 

 


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