Entrevista a la Magíster Susana Vinuesa, galardonada con el Premio Dr. Mario Crosetto, otorgado por la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC.

Salud Reproductiva: “La mujer indígena también tiene derecho a elegir”. 

La polémica sobre la salud reproductiva no solo está presente en la agenda de los medios de comunicación y de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales vinculadas con la temática. También es motivo de investigación y reconocimiento en el ámbito universitario de las carreras de posgrado en ciencias de la salud. La Mgtr. Bioquímica Susana Vinuesa, egresada de la Maestría en Salud Materno Infantil de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, fue galardonada con el Premio Dr. Mario Crosetto, a la mejor tesis de maestría de todas las maestrías en ciencias de la salud por su trabajo: “Anticoncepción en mujeres de la Etnia Qom” (Tobas de la provincia del Chaco). La distinción fue otorgada por autoridades de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, en ocasión de realizarse la colación de carreras de maestrías y doctorados, el 27 de mayo de 2005 en el Pabellón Argentina de la Ciudad Universitaria. El trabajo de Vinuesa pretende echar luz sobre las prácticas anticonceptivas de las mujeres de la etnia Qom, del barrio Toba de Resistencia Chaco, en las postrimerías del segundo milenio, teniendo en cuenta que la anticoncepción es un factor gravitante en la disminución del riesgo preconcepcional y de morbilidad y mortalidad materna e infantil.

-¿Por qué cree que es importante conocer las prácticas anticonceptivas de las comunidades indígenas de nuestro país?.

En Argentina no se dispone de información adecuada y suficiente sobre la salud de los pueblos indígenas por falta de registros sistemáticos que permitan analizar la realidad de las diferentes etnias, llegándose al extremo de no contar con datos poblacionales de las mismas. Estas son algunas de las razones de peso que impiden diseñar políticas de salud en las que estén comprendidos los pueblos originarios. Uno de los campos a investigar es el de la Salud Reproductiva y dentro de éste el de la anticoncepción, por ser un factor gravitante en la disminución del riesgo preconcepcional y por consiguiente en la morbilidad y la mortalidad materna e infantil. Es indispensable conocer el pensamiento y la práctica de la mujer aborigen sobre el tema. En mi  investigación puse especial énfasis en el método anticonceptivo más utilizado por estas mujeres, el de las plantas medicinales, sin que esto signifique que mi trabajo se convierta en un manual de prácticas anticonceptivas populares ni en un informe botánico, ya que ésta no es mi formación.  

Por lo general, desde el punto de vista del “saber” occidental, estos conocimientos fueron considerados “no científicos” y carentes de validez. Sin embargo, es la misma Organización Mundial de Salud la que ha instado a realizar esfuerzos para considerar a la cosmovisión indígena en el proceso de salud-enfermedad, promoviendo la recuperación de la información depositada en estos pueblos sobre plantas medicinales, revalorizando sus conocimientos y estableciendo -como prioridad- el abordaje de la Salud  Reproductiva. Es importante encontrar un paradigma que integre las propuestas tanto del conocimiento indígena como del no indígena. Los dos conocimientos no se oponen, el acceso a ambos permitiría su complementación en beneficio de la propia comunidad y la revalorización de estos saberes cuya trascendencia es hoy innegable.

-¿Cuáles fueron los objetivos de su trabajo de investigación?.

El primer objetivo general de mi trabajo fue investigar sobre las prácticas anticonceptivas de las mujeres Qom del barrio Toba de Resistencia. En segundo lugar establecer si las características de dichas prácticas pueden atribuirse a la etnicidad y en tercer lugar, promover la interculturalidad. En cuanto a los objetivos específicos intenté establecer la prevalencia de uso de distintos métodos anticonceptivos (M.A.C.), en relación con la edad, la religión que profesan, el tiempo transcurrido desde el último parto y el número de hijos vivos. También me propuse investigar los motivos de la no utilización de los M.A.C y conocer la frecuencia de uso de prácticas populares utilizadas como M.A.C., resultados obtenidos con esas prácticas, características de las mismas, nombres que reciben, formas de preparación y de administración, lugares en los que se obtienen, ceremonias que se realizan, modos de almacenamiento, etc. Por otra parte traté de determinar a qué nivel de validez podrían corresponder las prácticas populares investigadas, según pautas preestablecidas en la etnofarmacología. Otro de los objetivos específicos fue indagar respecto de la influencia de mitos y tabúes sobre las prácticas anticonceptivas de estas mujeres y evaluar si las mujeres Qom de Barrio Toba tienen acceso al Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable de la provincia del Chaco.

-¿Cuáles fueron los principales interrogantes planteados al realizar su trabajo de investigación?.

Una de las premisas de la Salud Reproductiva es que mediante la práctica anticonceptiva se disminuyen los riesgos en la salud de las madres y de los niños. En la provincia del Chaco se creó el Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable con algunas restricciones para el acceso referidas al número de hijos, el espacio intergenésico, la edad de la madre, entre otras. El desconocimiento acerca de las actitudes y pensamientos contemporáneos  de las mujeres Qom  del barrio Toba -relacionados con el control de la fertilidad- era muy profundo antes de este trabajo y era importante saber si el mencionado Programa sería adecuado para ellas. Por esto mis principales interrogantes fueron: ¿Practican la anticoncepción las mujeres Qom del Barrio Toba de Resistencia?, ¿qué prácticas utilizan?, ¿existe relación entre el uso de estas prácticas anticonceptivas y la edad, el tiempo transcurrido desde el último parto, el número de hijos vivos y la religión que profesan? ¿estarían dispuestas a usar dispositivos intrauterinos (D.I.U.)?. Si no aceptaran usar D.I.U. ¿cuáles son los motivos de la negativa?, ¿aceptarían usar anticonceptivos inyectables?, ¿qué piensan respecto al empleo de preservativos?, ¿usan alguna práctica anticonceptiva popular?, ¿cómo se llaman esas prácticas?, ¿qué resultados obtienen con las mismas?. La práctica de la anticoncepción en este grupo de mujeres ¿está influenciada por mitos y tabúes?, ¿cuáles son?, ¿hay diferencias entre las Qom y las criollas, en lo referente a prácticas anticonceptivas, que puedan atribuirse a la etnicidad?, ¿tienen acceso al Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable las aborígenes de este barrio?.

-¿Cuál fue la metodología de investigación utilizada?.

Un camino posible para alcanzar la integración entre el conocimiento indígena y el conocimiento no indígena, es la utilización tanto de la metodología epidemiológica como de la antropológica, en un abordaje de tipo cuanti y cualitativo respectivamente, para tener la certeza de que la comunidad  provea de contenido, con su sentir, al análisis de los datos obtenidos dentro del marco científico epidemiológico. Creo que las metodologías investigativas no son excluyentes -como no debería serlo todo aquello que bregue por intereses comunes y bienintencionados-, en una muestra más de que la integración es posible, la de las etnias, de los saberes, de las metodologías, de los pensamientos, de los pueblos todos. En la búsqueda de un paradigma que contemple las propuestas tanto del conocimiento indígena como las no-indígenas, se utilizaron dos metodologías : la analítica, epidemiológica, cuantitativa y la antroposociocultural o fenomenológica, cualitativa,  complementándose los resultados que arrojaron ambas investigaciones paralelas. Finalmente se llevó a cabo una revisión bibliográfica referida a las prácticas anticonceptivas populares utilizadas, en cuanto a sus propiedades anticonceptivas y/o abortivas,  a los fines de evaluar la información reunida.

-¿Cuál fue su universo de trabajo?.

En la metodología epidemiológica el universo estuvo constituído por 450 mujeres tobas y blancas, en edad fértil, de los barrios Toba y Villa Ghío, de la ciudad de Resistencia. Se utilizó una muestra de 56 mujeres tobas y 48 mujeres blancas seleccionadas por muestreo aleatorio simple por sorteo. El tipo de investigación fue descriptiva, transversal, sobre una cohorte de mujeres aborígenes y una cohorte de mujeres no aborígenes, de similar condición socioeconómica y geográfica. El instrumento de recolección de datos fue el cuestionario, con preguntas estructuradas y no estructuradas, con respuestas dicotómicas o múltiples, según los casos. El procesamiento estadístico de los datos obtenidos se realizó mediante su cargado en Epi Info 6 y fueron exportados al programa SAS. Se analizaron las variables mediante el test de Student y se estimaron los riesgos mediante x2 de Mantel- Haenszel.
En cuanto a la metodología antropológica se realizaron entrevistas no estructuradas, no dirigidas, abiertas, sin formularios o esquemas prediseñados. Las entrevistas fueron: grupales con mujeres de los dos barrios, médica pio’oxonaq o curandera toba, médico del centro de salud del barrio, vendedoras callejeras (yuyeras).

También se realizó una búsqueda bibliográfica y la validación de las prácticas populares. La información obtenida a través de las entrevistas y del cuestionario indicó que las prácticas populares usadas para la regulación de la fertilidad se referían a especies vegetales. Luego de inferir el nombre científico más probable correspondiente a cada nombre vulgar de una planta (por distintas pautas de observación y análisis de los datos aportados sobre las plantas utilizadas, incluyendo opiniones de expertos), se comparó la información obtenida con resultados publicados de investigaciones etnomédicas en diversas comunidades, con presencia demostrada de determinados principios activos en esas especies vegetales y con mecanismos de acción anticonceptiva posibles para dichos principios activos. También se comparó con revisiones bibliográficas internacionales, bases de datos disponibles, listados y monografías de la Farmacopea y el Código Alimentario Argentino, con el objetivo de establecer sus niveles de validación, de acuerdo con criterios publicados y aceptados internacionalmente.

-¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuvo que enfrentar durante el trabajo de tesis?.

El principal desafío fue vencer preconceptos propios y ajenos. Además tuve que incursionar en campos del conocimiento de los que tenía poca información como botánica y etnobotánica - además de aspectos de la cultura toba- y tratar de obtener herramientas  que me permitieran avanzar con la investigación debiendo recorrer innumerables bibliotecas y hemerotecas locales, nacionales e internacionales, como consta en la bibliografía del trabajo. Otro desafío fue conseguir entrevistas y asesoramiento de grandes expertos botánicos y de las propias aborígenes. El trabajo me obligó a asistir a cursos, congresos y pasantías internacionales sobre plantas medicinales, etnobotánica, toxicología vegetal, dentro y  fuera del país. Otra cuestión importante fue realizar un trabajo de calidad en medio de la “moda” por lo étnico. Lograr compatibilizar diferentes metodologías de investigación y mantener celoso cuidado de la información, por respeto a la sabiduría de los dueños de ese conocimiento y por los peligros de la bioprospección.

-¿Cuáles fueron las principales conclusiones de su trabajo?.

Una de las conclusiones fue que el 60.7 por ciento de las mujeres Qom de Barrio Toba usaban métodos anticonceptivos al momento de la investigación, predominando las de 20 a 34 años, con menos de 4 hijos vivos y con menos de dos años de tiempo transcurrido desde el último parto. Las plantas fueron el método más mencionado (48.2 por ciento) demostrando clara influencia étnica con significación estadística. El D.I.U sufrió un absoluto rechazo por miedo y por razones culturales  (75 por ciento de las encuestadas). Mitos y tabúes propios de su cultura y creencias introducidas por la religión cristiana influyen en la práctica anticonceptiva. Se recogió información de 42 especies vegetales usadas como anticonceptivas y/o abortivas, su denominación popular, sus características, maneras en que se usan y se preparan, ceremonias que se realizan, entre otros datos de interés. Fueron validadas por criterios etnobotánicos 93 por ciento de esas especies. Las mujeres Qom de Barrio Toba sufren discriminación por su etnia, lo cual les dificulta el acceso al Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable. El trabajar con dos cohortes de mujeres permitió atribuir los resultados obtenidos a la etnicidad, de acuerdo a la metodología epidemiológica. Se comprobó la complementariedad de dos metodologías de investigación basadas en paradigmas contrapuestos pero con objetivos comunes. Se brindó y recogió información promoviendo la interculturalidad.

- ¿Cree que es necesario complementar las prácticas anticonceptivas de las mujeres de la etnia Qom del barrio Toba de la ciudad de Resistencia con los métodos anticonceptivos del programa de salud reproductiva desarrollado por el estado nacional?.

En el Chaco se implementó el Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable previamente al de Salud Reproductiva Nacional. Ambos programas son muy similares excepto en la normativa de la reglamentación del programa chaqueño que manifestaba limitaciones en el acceso, ahora superadas por la norma nacional. Algunas mujeres Qom del Barrio Toba  - que toleraban ser atendidas por un varón y soportaban en silencio conductas discriminatorias - usaban métodos anticonceptivos de síntesis provistos por el programa provincial pero con múltiples efectos secundarios indeseados y otras no podían acceder por las limitantes en cuanto a número de hijos o espacio intergenésico, entre otros obstáculos. Esto independientemente de su condición aborigen, ya que las limitantes eran para todas las mujeres. Pero, refiriéndome a la pregunta concreta, es importante que nadie considere "necesario" complementar sino que ellas usen lo que les venga mejor y puedan disponer, pero desde el conocimiento de las "bondades" de los diferentes métodos y desde su real accesibilidad ( mediante educación , información, capacitación, que es la base para decidir). Considero que el ejercicio de la salud reproductiva no es sólo disponer de métodos anticonceptivos sino desarrollarse como ser humano, ejercer sus derechos, decidir por si mismos en base a toda la información disponible. Salud Reproductiva para mí es mucho mas que reparto de anticonceptivos, es salud de la continuidad de la vida de la manera que cada uno decida, incluyendo el derecho de tener relaciones sexuales sin temor a un embarazo o a enfermedades. Es también tener hijos de la manera más saludable con todo lo que ello implica, para la madre y el hijo (incluyendo educación, alimento sano y en cantidad adecuada, vivienda digna, etc) .Para mí no es importante el método anticonceptivo que usen las mujeres, si es que desean practicar la anticoncepción, sino todo el proceso que significa para la mujer poder practicar ese derecho libremente, basado en la información, la educación, la capacitación. (Muchas veces las mujeres no pueden hacerlo porque la sociedad o el hombre o la religión o los tabúes y los mitos o lo que sea, o la falta de disponibilidad de dinero, de métodos, no se lo permiten). Es ese proceso de liberación del sometimiento lo más importante que le permite ir viendo los caminos para alcanzar el objetivo de la salud sexual y reproductiva, como parte de la salud integral.

Sí lo de "complementar" significa  tomar en forma simultánea los MAC de síntesis y las plantas, no podría contestar porque debería hacerse un estudio con seguimiento de resultados de una población importante y durante largo tiempo. Además, no tengo "pruebas" de que estos métodos populares, en particular, logren realmente la anticoncepción, ya que el presente es un trabajo transversal. Aunque el trabajo de validación etnobotánica que incluyo como una tercera metodología de investigación, permite inferir que es posible que así sea. Los han usado las mujeres de distintos lugares del mundo durante años y muchas de esas especies vegetales tienen la composición química necesaria para creer que es así, en otras se comprobó además la existencia de mecanismos de acción posibles para los principios activos presentes y en un caso concreto la droga de la planta ya fue patentada y se vende como anticonceptiva por una firma japonesa (Nivel IV de validación).

-¿ Teniendo en cuenta las limitaciones en cuanto la existencia de plantas medicinales, cree que las mujeres Qom pueden seguir desarrollando a mediano y largo plazo sus prácticas anticonceptivas tradicionales, o en algún momento van a tener que reemplazarlas por los métodos anticonceptivos provistos por el gobierno nacional?. ¿Tendrían éxito?.  ¿Cuál es la factibilidad de introducir estos métodos en las prácticas de las mujeres Qom ?.

Existen limitantes para obtener plantas medicinales actualmente, ya que estas mujeres no tienen tierras por vivir en un barrio de Resistencia en pequeñas parcelas con casitas de material,  por lo que dependen de la provisión de sus hermanas del interior provincial. También los conocimientos se han ido perdiendo por el mismo motivo y por los reproches recibidos por el sistema médico, aunque están en manos de las yuyeras  o de las pio’oxonac ( “médica” toba). Pero con plantas o sin ellas, lo importante es lograr que la mujer que practique la anticoncepción lo haga por el propio convencimiento de las bondades de los métodos y para ello es imprescindible compartir conocimientos, información, educación, vivencias, desechar temores, trabajar los mitos y tabúes  que se relacionan con la fertilidad, la maternidad, el amamantamiento, los objetos extraños dentro del cuerpo, entre otros. Pero esto es válido en todos los casos se trate o no de aborígenes, se trate de métodos de síntesis o de métodos populares.

Esto es, lograr que las mujeres se “adueñen” de los programas, es cambiar la metodología  en que uno sabe y el otro no, es evitar la medicalización de la regulación de la fertilidad, que es un derecho humano. Las plantas forman parte de la cosmogonía indígena, los M.A.C. de síntesis son vistos como medicamentos, los administra el Doctor. De modo que es importante desarrollar estrategias para que no sea necesariamente un médico el que proporciona los M.A.C., que no se pongan tantos obstáculos para acceder a los mismos, que la provisión, el control, la información, estén en manos de una mujer preferentemente. Todo es factible. Pero para ello, se debe prestar un servicio de calidad diferente, escucharlas, trabajar con ellas, escuchar sus temores, conocer sus mitos y tabúes etc. Cambiar el estilo "medicalizado" por un estilo "humanizado". No es fácil disponer de las plantas, es cierto, pero creo que por suerte estamos lejos aún de su extinción todavía. Las traen las mujeres del interior de la provincia . No sería ese el principal obstáculo, pero sí es necesario revalorizar el conocimiento.

En cuanto a si las mujeres estarían dispuestas a usar los MAC de los programas oficiales, creo que habría que preguntárselo a ellas. Me atrevería a opinar que en general estas mujeres están abiertas a escuchar e informarse, pero no ven bien los efectos colaterales de los MAC de los programas. No es un problema de las aborígenes, es de las blancas también. Lo que no aceptarían masivamente es el DIU por tabúes propios de su cultura y eso debe ser trabajado desde la adolescencia. Sí aceptan que se les "ligue " las trompas. Muchas de ellas lo consiguieron hace años.
Lo más importante, en definitiva, es lograr el respeto a rajatabla de los derechos humanos que tienen carácter constitucional a través de los tratados, como por ejemplo devolver tierras a los aborígenes;  respetar su cultura, sus maestros; respetar la ley del aborigen; trabajar con sus pautas culturales, no para desculturizarlos sino para entenderlos; darles educación, información, y capacitación.

-¿Después de realizar su trabajo de tesis, cuál cree que serían los principales problemas a resolver teniendo en cuenta la problemática planteada?. ¿Cuáles serían las acciones urgentes a desarrollar por ONGs, Estado Nacional y provincial, comunidad afectada, respecto al tema planteado ?

Que se cumpla con la Ley del aborigen chaqueño N° 3258, particularmente  en el capítulo de salud: “El Ministerio de Salud Pública efectuará el estudio de la Medicina Natural Indígena y su práctica... promoverá... la recopilación de los conocimientos de herborística... como aporte a la sociedad nacional y para una mejor atención de la salud integral de los pueblos indígenas... investigar científicamente la validez de estas prácticas... planes, programas necesarios para la asistencia de las comunidades indígenas... Crear centros sanitarios que posibiliten atención integral de la población indígena, formar agentes sanitarios indígenas, capacitar al personal médico para una mayor comprensión del universo sociocultural indígena...”. 

Que se capacite a todo el personal que trabaja en salud pública sobre cultura aborigen. Que se incorporen al sistema de salud los auxiliares de atención primaria de salud aborígenes de nivel secundario, formados en Pampa del Indio, Chaco.

Que se utilicen los servicios de los intérpretes bilingües en los establecimientos de salud adonde concurren aborígenes. Que se disponga de datos censales con inclusión de datos específicos para reconocimiento de la población indígena y para la implementación de políticas acordes a sus necesidades .

Que se lleven a cabo estudios epidemiológicos para conocer la realidad del proceso salud enfermedad entre las comunidades aborígenes incluyendo a la salud reproductiva. Que se devuelvan todas las tierras aptas de los aborígenes para que puedan cultivar alimentos y plantas medicinales. Que se colabore con ellos para la recuperación, recopilación y valoración de sus conocimientos etnofarmacológicos. 

Que se desarrollen políticas antidiscriminatorias en todos los estamentos de la sociedad. Desarrollar trabajos de investigación sobre mitos y tabúes de la cultura Qom, trabajarlos especialmente con los púberes y adolescentes tobas, que es cuando podrían lograrse algunos cambios manteniendo la coherencia de sus sistema de representaciones en tanto se provea de significación. Realizar talleres de sexualidad, (no son útiles  las “charlas de educación sexual”),  respetando la diferencia de cosmovisiones y concepciones culturales. Brindar información, educación, comunicación, a todos los grupos de edad y particularmente adolescentes.

Asegurar el acceso a los servicios y a la información para adolescentes.

Definir con precisión el perfil del capacitador, una persona con lenguaje claro, sencillo, que sea fácilmente comprendido por las personas con que interactúa y con las que practica la interculturalidad que se intenta promover, que estén dispuestas a escuchar “al otro” e incluso aprender de él. Que utilice técnicas participativas y se sienta a gusto trabajando con aborígenes, o sea uno de ellos u otro más entre ellos.

Llevar a cabo investigaciones farmacológicas de por lo menos una o dos plantas nativas (en sus propiedades reguladoras de la fecundidad), hacer inmediata reserva de los derechos de propiedad intelectual para beneficio de la comunidad internacional y evitar así el patentamiento por empresas de lucro.

Entrevista: Lic. Rosana A. Guerra. 
Prensa y Difusión. Maestría en Salud Materno Infantil. E-mail: rguerra@arnet.com.ar 

Más información: Maestría en Salud Materno Infantil. Secretaría de Graduados. Facultad de Ciencias Médicas. UNC. Av. Haya de la Torre s/n. Ciudad Universitaria. Córdoba. Tel: (0351) 4334028 y 4334043. E-mail: maestria_smi@fcm.unc.edu.ar  
Web: http://master.fcm.unc.edu.ar 


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