Informe sobre Nueva Infancia, publicado el miércoles 16/10/2013 en el Suplemento Salud del Diario La Voz del Interior, Córdoba. Argentina.

Una infancia llena de vértigo.

Por Rosana Guerra. (*).

Sin moldes. Pediatras advierten sobre los riesgos de vivir una infancia acortada por crecientes responsabilidades. Acompañar a los niños en sus actividades recreativas parece ser la clave para que la familia disfrute con plenitud esta etapa.

(Ilustración Gustavo Dagnino).

Desde la Pediatría se observa una infancia diferente. Para algunos profesionales, esta etapa se está reduciendo en tiempo e intensidad de disfrute para muchos niños que viven todo con demasiada inmediatez.

El vértigo y la rapidez con la que vivimos influye en la percepción de que la infancia se está acortando. “Es h abitual ver a los niños con responsabilidades que no están preparados para asu mir, vistiéndose como adultos, tomando decisiones no acordes con su edad, atrapados por los estímulos, aceptándose como mayores cuando aún no han terminado de jugar con los autitos y las muñecas”, dice Mario Polacov, integrante del Comité de Medicina Ambulatoria de Sociedad de Pediatría (SAP), filial Córdoba. “La niñez no es una etapa de transición hacia la adultez, sino una oportunidad maravillosa para ir comprendiendo la complejidad, pero sin olvidar el goce de las vivencias infantiles cargadas de imaginación, juegos y disfrute. Pues es en este período cuando se construyen los cimientos de la vida futura y este trabajo de entramado personal requiere tiempo, amor, alegría, aprendizaje, paciencia y comprensión”, explican desde la SAP Córdoba.

Las crecientes exigencias laborales provocan que, tanto padres como madres, deban ausentarse del hogar por largos períodos y se cree así el “síndrome de la casa vacía”, advierte el médico pediatra Enrique Orchansky, doctor en Medicina, quien expuso sobre el tema en el TEDx Córdoba 2 013, a fines de agosto. Por este motivo, muchos niños quedaron a cargo de personas ajenas al hogar o al cuidado de instituciones como guarderías y jardines, donde pasan muchas horas por día. Solo algunos tienen la suerte de contar con sus abuelos para que los alimenten, protejan, mimen, cuiden, duerman, los acompañen a lugares de recreación, a la casa de amigos o hasta al médico. “Los abuelos brindan al niño no solo afecto y cuidado, sino también sentido de pertenencia, de identidad, y la percepción de lo que significa una familia extendida”, dice Orchansky.

El especialista también considera que la infancia es un territorio. “Por eso, el modo en que se habita es lo que funda y edifica a un ser humano. Tenemos que recuperar el diálogo que nos hace humanos y cómo volver el tiempo atrás, el tiempo sin ansiedad y con una única y sola tarea simultánea: estar con otros”, propone.

Los pediatras recuerdan que es necesario mirar de cerca el crecimiento de los hijos. Esta posibilidad para los padres es casi un privilegio, más si se consider a que en nuestras sociedades muchas veces lo urgente sobrepasa lo importante. Y para los niños, sentirse acompañados, contenidos y queridos es fundamental para la construcción de su identidad y su autoestima.

“El acompañamiento no es sólo físico, sino –y sobre todo– en el afecto, en la contención, en la paciencia para escuchar al niño, a interesarse por saber que le pasa. Los chicos quieren padres que los escuchen, que les pregunten: ‘¿Cómo te fue?’”, afirma Medardo Avila Vásquez, de la Cátedra de Pediatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Asevera que, actualmente, los padres tienden a contener a través de regalos, porque –explica– “empiezan a manejar ese tipo de códigos en la interrelación de personas en la sociedad hegemonizada por el mercado global”.

El pediatra relata que algunos padres, que están un poco más “alejados” de sus hijos, cuando tienen una mínima fiebre corren desesperados al médico y reclaman respuestas inmediatas, estudios de laboratorio e imágenes. Opina que, así, recargan guardias y al sistema completo de salud público y privado. “Tal vez, reflejan la falta de atención de la que hacíamos mención anteriormente, como con sentido de culpa”, afirma. Considera que la sociedad refleja realidades de marginación e inequidad social nunca vistas y que, debido a ello, el desafío de la pediatría argentina es poder defender los derechos humanos de los niños. “Pero de todos los niños, sobre todo de los desposeídos, desposeídos de derechos, de voces, de afectos, de futuro”, enfatiza.

Con padres existentes pero a veces ausentes, hay menos tiempo disponible para la interacción familiar. “Se delega temporariamente en otras personas el cuidado de los más pequ eños y, si bien ellos valoran el esfuerzo de sus padres en el trabajo, lamentan y hasta se angustian por su ausencia. Si los cuidadores (familiares, vecinos o docentes) tienen experiencia y capacidad en la tarea, los niños estarán contenidos durante el tie mpo de separación”, completó.

Desde la SAP filial Córdoba, señalan que lo importante es que los momentos que los padres estén con sus hijos sean plenos. “Sucede que muchas veces el estrés y el cansancio laboral entran también al hogar y enrarecen el clima familiar. Entonces, hay una presencia física, pero una ausencia mental. Por ello, es un sabio ejercicio intentar dejar los problemas en la puerta de la casa, e ingresar así ‘liviano y descargado’ para, de esa forma, llenarse y a la vez llenar la vida de los chicos”, propone Polacov.

Se debe hablar de la infancia desde una perspectiva ecológica, considerar el entorno inmediato del niño y también el barrio, los amigos, la escuela, las instituciones sociales, deportivas y religiosas, donde el niño adquiere un sentido de pertenencia y que le sirven de sostén y disfrute. Y también el Estado, a través de los recursos económicos (ingreso por trabajo y subsidios), los condicionantes sociales (seguridad, salud, recreación, modas, entre otros), las decisiones políticas que son determinantes para la inclusión social y la igualdad de oportunidades.

Tecnología y creatividad

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones penetraron en el mundo infantil, lo que plantea ventajas y desventajas, según su utilización. La tecnología es una herramienta valiosa que debe ser supervisada y limitada por los adultos. El acceso a un conocimiento sin fronteras, el desarrollo de habilidades intelectuales, el poder ver realidades y escenarios diferentes, son posibilidades pero también puede configurar un riesgo. “Algunos sitios en Internet y televisión puede promover conductas violentas, alentar y orientar el consumo a través de la publicidad, imponer patrones sociales (modas, pautas alimentarias, sexualidad), desplazar hábitos saludables llevando a problemas físicos y emocionales (sedentarismo, obesidad, falta de diálogo familiar, déficit en la creatividad, trastornos en el sueño y el estudio)”, advierte Polacov.

“Los pediatras estamos preocupados por las adicciones digitales, la dependencia tecnológica que va siendo cada día mayor. Comienza como algo inocente u ocasional, pero se va instalando como epidemia silenciosa que contamina y daña cuando no hay mesura”, agrega.

Los especialistas consultados coinciden en que el problema no es el uso, sino el abuso y la falta de supervisión de un adulto. “Lo más saludable es ser responsables en la elección consciente de los juegos a los que los chicos juegan. Hay algunos, como ‘Minecraft’ que, si bien tienen la forma de juego, en realidad ponen al niño en la necesidad de ser creativo, tomar decisiones para construir lo que se les ocurra”, explica Juan Manuel Lucero, director de la Diplomatura en Marketing de la Universidad Blas Pascal. El especialista en nuevas tecnologías señala que los padres pueden ayudar a jugar con la tecnología, usar programas de edición de video, programas donde los niños puedan hacer música, es decir, tecnología puesta al servicio de la creatividad, y donde lo lúdico es solo un componente. Es clave que nos hagamos responsables de que son un instrumento, de comunicación, de juego, de distracción o de creación. Los padres pueden sorprenderse de que las posibilidades son infinitas y el cerebro del niño está haciendo lo mismo que al jugar con rastis: crea, inventa. “La tecnología tiene que estar puesta al servicio del ser humano para expandir sus horizontes creativos. Si no es así, la tecnología es el mejor recurso para aislarlos. Entre una cosa y la otra, la diferencia son l os padres”, asegura Lucero.

Cómo conectar

Tratar a los niños como niños: no los haga más grandes de lo que realmente son.

Promover el diálogo y el encuentro familiar, creando momentos y espacios adecuados para un compartir pleno. 

Apagar el televisor y los celulares deja un silencio que será llenado de risas, palabras y juegos.

Estar atentos a que el diálogo tecnológico no anule la conversación cara a cara entre padres, docentes y familiares con los niños.

Conocer y supervisar  lo que hacen nuestros hijos, controlar los contenidos a los que acceden y el tiempo que están frente a las pantallas.

Entender que todo es bueno en su justo equilibrio; el problema no es el uso sino el abuso.

(*) Periodista. Comunicadora Social.


Maestría en Salud Materno Infantil. Web: http://master.fcm.unc.edu.ar
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