Entrevista con el Doctor René del Castillo.

“Debemos darnos cuenta de lo que la mujer no dice"

Núcleo oscuro. El ginecólogo René Del Castillo asegura que es algo que existe en muchas entrevistas. Hay “consultas ocultas”, afirma, y dice que para llegar al tema que preocupa a la paciente es preciso saber escuchar.

Por Rosana Guerra (*).

Foto: Antonio Carrizo (Gentileza, Diario La Voz del Interior).

-¿Cuál es el rol del ginecólogo en la atención de la salud de la mujer?

El ginecólogo es el médico de atención primaria, el preventólogo y médico de familia. Es clave la formación holística de los médicos, el enfoque socioantropológico de los profesionales de la salud en la cotidianeidad y en la práctica profesional con nuestros pacientes. El ginecólogo acompaña a la mujer desde el nacimiento y está en los momentos controversiales y cruciales de la vida de ella, la acompaña toda su vida. Hacemos un trabajo holístico, debemos educarla, ayudarla, enseñarle, brindarle atención y tiempo. La empatía entre médico y paciente es fundamental, para que ella se sienta contenida y el médico se sienta gratificado, porque queremos que las pacientes salgan satisfechas. Hay muchas consultas ocultas, porque a veces hay un núcleo oscuro en la consulta y nos tenemos que dar cuenta de lo que la mujer no dice. Nos tenemos que dar tiempo para que ella hable, tenemos una boca pero dos orejas, y hay que usar más las dos orejas que la boca, hay que dejarla explayarse y después orientar la consulta. Es trascendente que la paciente pueda expresarse, con esto tiene el 50 por ciento de la terapéutica. El médico tiene que utilizar una metodología adecuada, no abusar de los métodos de diagnóstico, hay que tener paciencia, cautela y escuchar con conciencia, tiene que involucrarse en la consulta. Hacerse cargo del problema de la paciente. El ginecólogo es el médico de atención primaria, que no significa atención de segunda, sino conocer los otros aspectos de la salud de la mujer, no solo los ginecológicos, sino factores cardiovasculares, óseos, entre otros. El ginecólogo debe cuidar a las mujeres y aliviar sus dolores y padeceres. Tenemos que tener una mirada socioantropológica del hombre en general y la mujer en particular: el ginecólogo no solo se ocupa de mirarla del ombligo para abajo, sino que tiene que tener una visión holística. Cada encuentro o consulta con la mujer es una oportunidad para escucharla, para enseñar sobre hábitos de vida saludables. Si hay alguien que puede educar en prevención y factores de riesgo, somos nosotros los médicos. Es nuestra función educar a nuestros pacientes.

–¿Qué implica que el ginecólogo sea un médico de atención primaria?

El médico de atención primaria es aquél que ve al individuo integralmente, no sólo en sus problemas ginecológicos de corazón o pulmón, sino que incluye lo familiar, lo social, económico, psicoafectivo y ambiental. Todo esto amplía el concepto de salud. Ya no es sólo ausencia de enfermedad, el espectro es mucho mayor. Este es el desafío del médico de atención primaria, que debe aprender a trabajar con pacientes en salud. La atención primaria es el primer contacto entre el individuo y el sistema de salud

–¿En qué se refleja la calidad de vida de una mujer?

La calidad de vida de una mujer se expresa en el bienestar, la autovalía y el crecimiento personal y se refleja en muchas facetas, como la promoción, la prevención, el autocuidado y el buen envejecimiento. La calidad de vida implica vivir bien, poder seguir haciendo las cosas, ayudarse, realizarse en un sistema social y sanitario que le posibilite al ser humano el crecimiento personal. Es darle valor a la vida. Siempre repito una receta para lograr una vida sana. Está inspirada en Nicolás Perrota y dice: “Vida sana y ordenada, tratar de tomar pocos remedios, y poner todos los medios en no enojarse por nada, la comida moderada, ejercicio, distracción, vencer cualquier emoción, poco encierro, mucho trato; salir al sol un buen rato, y trabajar con tesón”.

–¿Cómo ayuda el médico a lograr esa vida?

La principal función del equipo de salud es curar la enfermedad, pero existen otras acciones previas como la prevención, autocuidado, educación, promoción de la salud, y detección precoz de patologías ginecológicas. Para lograr el bienestar general, o calidad de vida, tenemos que preservar la fertilidad, es uno de los desafíos de todos los ginecólogos.

–¿Cómo se puede lograr la promoción y el autocuidado en la salud de una mujer?

Los ginecólogos somos los médicos de las mujeres, debemos promocionar y educar para el autocuidado de la salud, cuyo objetivo no es sólo la prevención, que apunta a la ausencia de enfermedad, sino también a la promoción mediante la mejora u optimización del estado de bienestar. Si bien la calidad de vida depende en gran medida del estado físico y funcional de cada individuo, hay otros factores que interactúan eficazmente, como los socioculturales, económicos, laborales, psicoafectivos, cognitivos que condicionan el bienestar de una mujer. La calidad de vida contempla otros elementos como alimentación sana, actividad física, planificación familiar, prevención de factores de riesgo, factores oncológicos, metabólicos, cardiovasculares, embarazados no deseados, prevención de enfermedades de transmisión sexual. Es común que la mujer sea proclive a dar y cuidar a los demás, pero a veces no tiene tanta vocación para cuidarse a sí misma. Entonces se posterga y esto tiene resultados negativos para su salud. Pero tenemos que educar a las mujeres en la responsabilidad sobre su salud, que se responsabilicen sobre su autocuidado como un deber personal y también de compromiso con la sociedad.

–¿La menopausia plantea modificaciones a la consulta ginecológica?

La menopausia es una etapa y una oportunidad en la vida de una mujer, que necesita especial cuidado y prevención de factores, muchos de ellos evitables. Mediante la educación y el conocimiento de las enfermedades, que inicialmente no presentan síntomas, enemigos silenciosos (tabaco, alcohol, hipertensión, diabetes, sedentarismo, obesidad, riesgos ginecológicos, dislipemias). Y otras que desconocemos hasta que aparecen sus complicaciones (enfermedades silentes). Debemos concientizar a la mujer acerca del franco beneficio que ello representa y tratar de que se incluya en algún sistema u organismo de atención y cuidado de la salud. La menopausia no es una patología, es un evento biológico universal, todos envejecemos desde que nacemos, y caminamos hacia la agerasia, que significa tratar de llegar a la vejez, libre de achaques, pues no se muere de vejez, se muere de enfermedad. La conservación de la juventud y la calidad de vida es un anhelo importante de la mujer, pero la idea de una larga existencia sin conversarlas es inaceptable.

Anhelo

En la página de Internet dedicada al libro que presenta, Del Castillo reconoce que, si bien escribió otros libros, “este es un anhelo aplazado durante muchos años”.

“Consciente de que estoy entrando en años y en camino a la ‘agerasia’, entiendo también que aún puedo brindar mi experiencia a jóvenes que se inician en la especialidad, tras haber transitado un largo camino de docencia, como médico asistencial, como anatomista, como cirujano general, como ginecólogo y mastólogo, acertado o equivocado”, afirmó. Del Castillo dice en ese texto que explica la publicación del libro que no considera envejecer como un sometimiento irremediablemente al deterioro.

“Debemos entender que el progreso se apoya en los que nos precedieron y, si aceptamos eso con naturalidad y modestia, es probable que este pequeño legado pueda ser un eslabón más hacia o para el saber de otros”, manifiesta el profesional.

Perfil

René del Castillo es ginecólogo y profesor emérito de la Cátedra de Ginecología de la Universidad Nacional de Córdoba (2006). Es maestro de Ginecología por la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, maestro de Mastología por la Sociedad Argentina de Mastología. Publicó el libro “Ginecología en módulos” (dos tomos) que presentó el 16 de abril en el salón Rojo de la Secretaría de Graduados de Ciencias de la Salud, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, y que hoy se presenta a las 18.30 en el auditorio de Jorge D. Sona de Fundación Osde (avenida Rafael Núñez 4252), Cerro de las Rosas.

Publicado en el Suplemento Salud del Diario La Voz del Interior el 21/05/2014.

(*) Periodista.


Maestría en Salud Materno Infantil. Web: http://master.fcm.unc.edu.ar
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