Prematurez y Derechos.

Los prematuros se recuperan más rápido si sus padres están cerca.

El acompañamiento de la familia durante la internación de los prematuros contribuye a su rápida recuperación/También fortalece el vínculo con la madre facilitando la salud física y emocional de ambos.

Por Rosana Guerra.

La prematurez continúa siendo la primera causa de mortalidad infantil en Argentina en menores de 12 años. Cada año mueren más de 4.500 bebés nacidos antes de tiempo en nuestro país, cifra que representa la mitad de todas las muertes infantiles de Argentina. A pesar de que los especialistas advierten sobre los beneficios de la presencia irrestricta de los padres en las salas de neonatología en la recuperación de los prematuros, todavía este derecho contemplado por ley… no se ha implementado en forma generalizada.

Unicef Argentina difundió en octubre de este año una encuesta realizada en 153 servicios de neonatología del país. De una muestra total de 130 servicios en su mayoría públicos (74 por ciento) que realizan más de mil partos por año, sólo el 39 por ciento permite el ingreso irrestricto durante el día y la noche de ambos padres. Y solo en cuatro de cada 10 servicios los padres son considerados “visita” y existen carteles con horarios de visitas, timbres e intercomunicadores.

Es indispensable asegurar que los bebés prematuros tengan derecho a estar siempre acompañados con su familia mientras dure la internación, no solo por las múltiples ventajas que presenta para su proceso de recuperación sino también para promover el vínculo insustituible con su madre así como su salud emocional.

“El riesgo por la prematurez del hijo define el riesgo en la función materna, la madre también está en riesgo emocional manifestado en el dolor por las pérdidas: del hijo imaginado, de sentir que no tuvo la capacidad de una gestación completa, de sentirse reemplazada en su capacidad y función de decidir y actuar por la vida de su hijo y siente culpa”, advierte la psicopedagoga Nora Dolagaray.

En la su trabajo de investigación sobre la Estructura y dinámica del estado emocional de la madre del recién nacido en riesgo internado en unidad de terapia intensiva neonatal Córdoba para la Maestría en Salud Mental de la Universidad Nacional de Córdoba, Dolagaray señala que es fundamental promover la articulación interdisciplinar entre los equipos de los servicios de neonatología y salud mental justificados en el riesgo orgánico y emocional de la reacción del recién nacido y su madre. “No está conmigo, no se bien qué pasa, todavía no lo ví”, es la expresión más contundente que habla del vacío y el dolor de la madre del bebé nacido en situación de riesgo que tuvo que ser internado en neonatología y que tiene como consecuencia la separación de lo que estaba destinado a permanecer unido: la mamá”, advierte DolaGaray.

Malestar y pérdida. Hay malestar emocional y una sensación de pérdida cuando el hijo deseado e imaginado no coincide con el hijo real que nació con dificultades, especialmente si la prematurez es ocasionada por un accidente en el momento del nacimiento que aceleró el proceso de parto, como eclampsia –tensión arterial en la madre- o rotura prematura de membrana. Pero hay otros casos donde la prematurez sobreviene luego de un embarazo de riesgo previsto y anticipado. La mamá se predispone a controles exhaustivos del embarazo, al proceso de asistencia en la maduración de los pulmones del bebé, anticipa la cesárea y puede prever el tiempo de internación que requiera su hijo o hijos en el caso de un embarazo múltiple. “En este caso de prematurez anticipada, la madre hace, trabaja, proyecta su vida incluyendo la condición de su hijo con riesgos desde el embarazo. Esa madre estuvo y está activa, toma decisiones, puede consultar, siente que le es útil a su hijo y esto es el mejor paliativo al malestar por la separación”, aclara DolaGaray.

En cambio la prematurez resultante de un nacimiento traumático no tiene paliativos para la madre, está paralizada, no sabe, no entiende, no quiere, no le gusta, no lo puede decir, queda sumida en el malestar, sumisa a la información que le traen otros.

“Cuando lo vea me voy a quedar tranquila”, “si me dejan tocarlo y darle la teta voy a estar mejor”, “lo único que quiero es dormir hasta que me dejen entrar a verlo, no existo sin él”, relata la psicopedagoga.

La sala de neonatología es un mundo desconocido que avasalla el encuentro a través de la contundencia de vías, sondas, tubos, ruidos, aparatología y personas desconocidas, mujeres que ve por primera vez y que están ahí cuidando de su hijo. “El personal del servicio de neonatología es el encargado de hacer de puente entre el bebé imaginado y el bebé real presente dentro de la incubadora”, explica DolaGaray.

Muchas veces en la revista de sala donde los especialistas y los residentes recorren las incubadoras hablando acerca de los aspectos patológicos de los bebés delante de las madres presentes, pero ellas no entienden el lenguaje de los médicos y quedan excluidas de lo que se dice de su hijo. “Sería recomendable que esta rutina se hiciera en otro momento donde no están las mamás”, advierte el doctor Eduardo Halac, docente de la Maestría en Salud Materno Infantil de la Universidad Nacional de Córdoba. Es indispensable la necesidad de articular los servicios de neonatología con los servicios de salud mental de los hospitales públicos. “Es una medida impostergable”, advierte Halac. Se trata no solo de permitir la visita de las madres al servicio de Neonatología, sino de promover que se involucren en las acciones de atención a su hijo. La acción de la madre es saludable cuando es reparadora de la culpa, no cuando es respuesta a indicaciones técnicas. Necesita ser consultada por el equipo de profesionales, no puede quedar aislada detrás de la barrera infranqueable del lenguaje médico que no entiende”, dice Dolagaray.

En los hospitales públicos que atienden los sectores más vulnerables de la población es donde es mayor la urgencia de articulación de servicios porque a la vulnerabilidad social se agrega la vulnerabilidad de la prematurez. “Y también es necesario capacitar al personal de enfermería en el trabajo con los padres y en el respeto por las particularidades culturales de las familias”, señala DolaGaray.

“Todavía hay resistencia al cambio”.

Marcela Miravet, directora de la jurisdicción de maternidad e infancia del ministerio de salud de la Provincia de Córdoba considera los beneficios para la salud de los prematuros de la presencia irrestricta de los padres en las salas de neonatología. “Su participación activa en el cuidado y el contacto directo con el bebé internado contribuye a la reducción de sus tiempos de recuperación. Los padres tienen que saber que tienen el derecho por ley a permanecer en las salas de neo durante el día y la noche”, advierte la funcionaria.

No obstante, Miravet reconoce que todavía existe una cierta resistencia al cambio en algunas instituciones respecto a permitir el ingreso de los padres a las salas de neo. “Aún persisten ciertas costumbres obsoletas que privilegiaron la seguridad en vez de los beneficios”, agrega. Es una cuestión institucional. Desde 2009 las tres maternidades de Córdoba, el hospital Materno neonatal, la Maternidad Provincial y el hospital Misericordia, están participando en proyectos vinculados a las maternidades seguras centradas en la familia. “La madre al lado del niño funciona prácticamente como un monitor humano exclusivo de este bebé, que facilita el proceso de atención porque ella está pendiente y así puede avisarle a la enfermera de cualquier inconveniente”, finaliza Miravet.


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