Pediatría. Alertan sobre las infecciones respiratorias agudas en niños.

Córdoba, lunes 31 de marzo de 2004. La Maestría en Salud Materno Infantil de la Universidad Nacional de Córdoba alertó sobre los riesgos de las infecciones respiratorias agudas en niños menores de cinco años y recordó las medidas de prevención y acción que deberían tomar los padres para enfrentar estas patologías que aparece con más frecuencia en los meses de otoño e invierno.

La infección respiratoria aguda agrupa una serie de enfermedades que causan dificultades en la respiración de los niños. Los cuadros clínicos más frecuentes son bronquitis y neumonía, aunque muchas veces no son fáciles de diferenciar, especialmente en niños pequeños. Yolanda Bettoni, docente de la Maestría en Salud Materno Infantil indica que los factores de riesgo que incrementan la probabilidad de  aparición de infecciones respiratorias agudas son la exposición al humo del cigarrillo de padres fumadores o ambientes contaminados, la utilización de biomasa para cocinar o calefaccionar (quema de leña, hojas, pasto, residuos de cultivos), la falta de lactancia materna, un carnet de vacunación incompleta, el hacinamiento, la existencia de viviendas precarias, húmedas y con corrientes de aire y ser un niño desnutrido”.

En el libro “Hechos para la Vida” (2002) elaborado por UNICEF y otros organismos de Naciones Unidas, se advierte que si bien la tos, resfríos, dolor garganta y secreciones de nariz son comunes en la vida de los niños y generalmente no son causa de alarma, en algunos casos, “la tos y los resfríos son signos peligrosos de serias enfermedades como neumonía o tuberculosis. Si un niño tiene tos o resfrío debería permanecer en un lugar donde no haga frío y alentarlo para que coma y beba todo lo que sea posible”.

En el informe también se advierte que si “un niño respira con rapidez o dificultad puede tener neumonía, una infección en los pulmones que puede poner en peligro su vida. En este caso el niño necesita inmediato tratamiento en un establecimiento de salud. Las familias pueden ayudar a prevenir la neumonía y otras enfermedades haciendo que los bebés sean exclusivamente amamantados al menos los seis primeros meses y que todos los niños sean bien alimentados y estén totalmente inmunizados. Un niño con una tos áspera necesita inmediatamente atención médica, porque puede tener tuberculosis, una infección en los pulmones. Los niños y las mujeres embarazadas están particularmente en riesgo cuando están expuestos al humo del cigarrillo o a la quema de combustible usado para cocinar”. 

Yolanda Bettoni, magíster en salud materno infantil, recomienda “mantener abrigado al lactante pequeño enfermo, particularmente en otoño e invierno, porquen los bebés pierden calor con rapidez, especialmente si están mojados. Se debe palpar sus manos y sus pies y constatar que estén calientes. Para mantener la temperatura del cuerpo, el lactante pequeño deberá permanecer seco, abrigado y de ser posible la mamá debe tenerlo junto a ella, siendo el lugar ideal entre su pecho. Colocarle un sombrero o gorro impedirá que pierda calor por la cabeza y mantener caliente la habitación, sobre todo en épocas frías. Cuando el niño tenga tapada la nariz, utilizar una perita de goma para extraer suavemente las secreciones nasales, porque la nariz tapada puede interferir con la alimentación y la respiración. Limpiar la nariz a menudo, sobre todo antes de comer o dormir. Si el niño tiene entre dos meses y cuatro años hay que controlar la fiebre cada seis horas y llevarlo al centro de salud más próximo o consultar con el médico. Es necesario vigilar cuidadosamente la hidratación del niño, porque si tienen neumonía u otra enfermedad grave, a menudo pierde líquidos durante una infección respiratoria, especialmente si tiene fiebre”.  

En el informe de UNICEF se señala que ”los niños con tos, resfríos, moquillo de la nariz o dolor de garganta, que están respirando normalmente pueden ser tratados en la casa y se recuperarán sin medicamentos. Ellos necesitan permanecer abrigados pero no sobrecalentados y darles en abundancia comida y bebida. La medicación debería ser utilizada únicamente si es prescripta por un profesional de la salud. Un niño con fiebre debería ser lavado con esponja o con un baño fresco pero no con agua fría. Un ambiente húmedo puede facilitar la respiración, y esto ayudará si el niño respira vapores de agua de un recipiente con agua caliente pero no de agua hirviendo”. Si un niño amamantado tiene tos o resfrío puede tener dificultades al amamantar. “Pero amamantar ayuda para luchar contra la enfermedad y es importante para el crecimiento del niño, entonces la madre debería continuar amamantando al niño a menudo. Si un niño no puede succionar, la leche de pecho puede ser succionada y colocada en una taza limpia y el niño puede alimentarse utilizando una cucharita. Los niños que no son amamantados pueden ser alentados a comer y tomar en pequeñas cantidades en forma frecuente. Cuando la enfermedad termina se le debería dar al niño una comida adicional cada día al menos por una semana. El niño no está totalmente recuperado hasta que el o ella tiene al menos el mismo peso que tenía antes de la enfermedad”.

Consejos para tener en cuenta.

En el libro de UNICEF se advierte que “algunas veces, tos y resfríos son signos de un grave problema. Un niño que respira rápidamente o con dificultades puede tener neumonía, una infección de los pulmones. Esta es una enfermedad que pone en riesgo la vida y el niño necesita inmediato tratamiento de un profesional de la salud”. La mayoría de tos, resfríos, dolor de garganta y secreciones de nariz terminan sin necesidad de una medicación, pero algunas veces estas enfermedades son signos de neumonía que usualmente requiere antibióticos. “Si un profesional de la salud provee antibióticos para el tratamiento, es importante seguir las instrucciones y dar al niño todos los medicamentos todo el tiempo que indican las instrucciones, aunque el niño parezca estar mejor”. En “Hechos para la Vida”  también se explica que “muchos niños mueren de neumonía en la casa porque sus cuidadores no toman conciencia de la gravedad de la enfermedad y la necesidad de un inmediato cuidado médico. Millones de muertes de niños por neumonía puede ser prevenidas si los familiares y cuidadores conocen que la respiración rápida y con dificultad son signos peligrosos, y requieren urgente ayuda médica. 

Los niños deberían ser llevados inmediatamente a una clínica o tratados con un profesional de la salud si está respirando mucho más rápidamente que lo usual. En el caso de un niño de 0 a 2 meses cuando tiene más de 60 respiraciones por minuto, o un niño de 2 a 12 meses, cuando realiza 50 respiraciones por minuto o más, o cuando un niño de 12 meses a 5 años efectúa 40 respiraciones por minuto o más. Si el niño respira con dificultad o si emite sonidos entrecortados de aire o si cuando respira la parte baja del tórax se mueve y esto da la impresión de que el estómago sube y baja. También debería consultar con un médico si el niño tiene o tuvo tos por más de dos semanas, si es incapaz de comer y beber o si vomita frecuentemente”.  La vitamina A ayuda a proteger contra las enfermedades respiratorias graves y otras enfermedades y favorece la rápida recuperación. La vitamina A es encontrada en la leche de pecho, hígado, aceite de palma rojo, pescado, productos lácteos, huevos, algunas naranjas y frutas amarillas y vegetales, y vegetales de hoja verde. Los suplementos de Vitamina A pueden también pueden ser recetados por un profesional de la salud”.

La inmunización debería ser completada antes de que el niño tenga un año. La inmunización contra el sarampión es importante, porque esta patología puede conducir a neumonía y otras enfermedades respiratorias, incluyendo tos ruidosa y tuberculosis.  Un niño con una tos áspera necesita inmediata atención médica. El niño puede tener tuberculosis, una infección en los pulmones que puede llevar a la muerte de un niño o a daños permanentes en los pulmones. En el libro de “Hechos para la Vida” se recomienda que “las familias deberían ayudar a prevenirla si ellos aseguran en el niño esté totalmente inmunizado, la inmunización BCG a menudo protege contra algunas formas de tuberculosis. Mantener al niño apartado de alguien quien tiene tuberculosis o tiene una tos con saliva con sangre. Si un profesional de la salud provee una medicación especial para tuberculosis, es importante dar al niño todos los medicamentos de acuerdo con las instrucciones tanto tiempo como está especificado, aunque el niño parezca estar mejor”.

Por último el libro de UNICEF destaca que “los niños y las mujeres embarazadas particularmente están en riesgo cuando están expuestas al humo del cigarrillo o al humo del fuego. Los niños son más propensos a tener neumonía y otros problemas respiratorios si ellos viven en ambientes con humo. La exposición al humo puede ser perjudicial a un niño, antes de nacer. Las mujeres embarazadas no deberían fumar ni estar expuestas a lugares donde se fuma. El consumo del tabaco generalmente comienza en la adolescencia.  Los adolescentes son más propensos a comenzar a fumar si los adultos que los rodean también fuman, si se publicita su consumo y los productos del tabaco son baratos y fácilmente accesibles. Los adolescentes deberían ser impulsados a evitar el fumar y advertir a sus amigos acerca de sus peligros”.

Más información: Maestría en Salud Materno Infantil. Secretaría de Graduados. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Córdoba. Sede: Escuela de Enfermería. Primer Piso. Avenida Haya de la Torre S/n Ciudad Universitaria. Córdoba. Capital. Tel.Fax: (0351) 4334028 y 4334043. E-mail: maestria_smi@fcm.unc.edu.ar Web http://master.fcm.unc.edu.ar

Nota: Rosana A. Guerra. Prensa y Difusión. E-mail: rguerra@arnet.com.ar  

Este comunicado de Prensa se publicó en el Diario La Voz del Interior el 31 de marzo de 2004.


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