Inédito.

Lanzan el primer voluntariado de “doulas

Convenio. Estarán certificadas y en una primera etapa prestarán servicio gratuito de acompañamiento al parto en la Maternidad Provincial y en el hospital Misericordia.

Entusiasmo. El grupo está satisfecho con la iniciativa y explica: “Nuestra función es ayudar a la mamá a tener un parto vivido en compañía”.

Foto: Gentileza La Voz del Interior. Javier Cortéz.

Publicado en el Suplemento Salud del Diario La Voz del Interior. 29/01/2014

09/04/2015. Suplemento Salud. Diario La Voz del Interior.

Por Rosana Guerra*

La figura de la “doula”, acompañante en la gestación y hasta después del nacimiento de un bebé, se basa en la idea de que el acompañamiento emocional en el parto es enriquecedor para la mamá y el recién nacido y contribuye a minimizar el impacto de estos momentos tan cruciales en la vida. Natalia Villalón, coordinadora del primer voluntariado Red Doulas Córdoba, afirma que, en su rol, pueden contribuir a disminuir la ansiedad y el estrés de la embarazada.

Si bien la formación de doulas en el Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología comenzó en 2005 como instancia oficializada por la Universidad Nacional de Córdoba, recién este año, el 11 de marzo, se lanzó el proyecto de voluntariado que cuenta con la aprobación del Ministerio de Salud de la Provincia.

“Por primera vez en Argentina se firmó un convenio para la creación del primer voluntariado de doulas certificadas oficialmente por la Universidad Nacional de Córdoba”, dice Villalón. En una primera etapa, prestarán servicio gratuito de acompañamiento al parto en la Maternidad Provincial y en el hospital Misericordia, previa capacitación por parte de los servicios de enfermería, neonatología y obstetricia. En esta instancia se explicarán sus funciones como acompañantes de las mujeres por parir.

Las doulas son personas que asisten emocionalmente a la mujer y a su familia durante el embarazo, parto y el puerperio. “Nuestra intervención no es biológica como la de los médicos, obstetras y enfermeras, sino emocional. Los pilares de la tarea son la escucha, la contención, el abrazo, los masajes, el respeto, el trato amoroso y la calidez”, aclara la psicóloga Valeria Delgado, coordinadora del programa de formación. “La participación va más allá del mero momento del nacimiento, ayudamos a mitigar dudas desde el embarazo hasta el puerperio (después de dar a luz)”, 
añade.

Las promotoras de la iniciativa advierten que el apoyo de las doulas no reemplaza el de la pareja y la familia, sino que hacen un aporte con una mirada objetiva, que se entrelaza con la empatía y el potencial maternal instintivo de las mujeres para la contención. “Esta asistencia emocional no sólo se nota en la serenidad con que se llega al parto, también ha demostrado su impacto en lo físico: el rol de las doulas se ha asociado a la disminución de las tasas de cesáreas, o a que la embrazada use menos anestesia o analgésicos”, afirma Delgado.

Empatía y contención.

La doula es un acompañante afectivo de la madre por parir y su familia. “Nuestra función es ayudar a la mamá a tener un parto vivido en compañía”, dice Ana París, una de las doulas certificadas, quien reconoce que en esta tarea pudo desarrollar su capacidad de empatía, siempre –aclara– evitando intromisiones innecesarias y desde el lugar de descubrir cómo vive la mama ese proceso. “Así podemos acompañarla, contenerla y brindarle información si lo desea. Ese es nuestro aporte”, apunta.

Delgado subraya la importancia de acompañar a la mujer con una mirada, un gesto, un masaje, o simplemente con la presencia. “Entre las doulas y las embarazadas se genera una comunión en la que nos conectamos y nos olvidamos del entorno caótico que a veces hay en una sala de parto”, describe. “Se genera algo especial, difícil de poner en palabras. Estar atenta a sus necesidades y no las de uno es clave, porque uno acompaña pero la mujer es la que decide”, sostiene.

“Las mamás te miran a los ojos, te toman de la mano y te dicen ‘no me sueltes, acompañame’”, relata Delgado. En su experiencia de diez años de formar doulas cuenta que lo que se repite en las mamás es el temor, sintetizada en la expresión “no voy a poder hacerlo”. Esto se profundiza en el momento de la dilatación. “Por eso nuestra función es darle la confianza y la consciencia de que podrá hacerlo. Entonces, tratamos de darles ánimo en esta etapa del umbral del parto”, grafica.

Villalón enfatiza que es clave darles fuerza para seguir pujando. “Nosotras tenemos que cargarnos la mujer al hombro, para contenerla, empoderarla y brindarle confianza para que pueda seguir pujando hasta que tenga a su bebé”, dice.

María Elisa Albano, también doula certificada declara que el momento del parto constituye una de las situaciones en las que la mujer se siente más vulnerable. “Entonces, tratamos de empoderarla para que ella asuma su rol protagónico en este momento tan especial y crucial en la vida de ella y su bebé. Yo tengo cuatro hijos y para mí fue una gran experiencia acompañar a otras madres en estos momentos tan especiales”, asevera Albano.

Elisabeth Bergesio, una joven doula, cuenta que su formación consiste en aprender a estar al lado de una mujer, dejar ser al otro, estar atento a lo que necesita para poder dárselo. “Me impactó darme cuenta de que lo importante es estar presente en ese momento con la mujer que nos toca acompañar”, reconoce.

El conocimiento previo sobre el entorno de la mujer embarazada es muy importante. “Saber cuál es el deseo de esta mujer, cómo es su relación con su pareja si la tiene, si está acompañada por su compañero, si es ansiosa, o los temores a ir a una cesárea o a tener el parto natural”, ilustra Villalón. “Entonces, trabajamos en esa indagación, porque a veces es necesaria esta intervención. Otras veces algunas temen al parto natural por el dolor que conlleva, pero trabajamos en el hecho de que es clave la preparación del parto para estar preparadas desde lo físico y emocional” apunta. Brindar información para que la mujer sepa en que consiste la cirugía de la cesárea, los riesgos, el postoperatorio, así como los beneficios del parto natural. “En el parto natural hay un dolor pero es algo soportable, es parte de la naturaleza de los mamíferos, que haya dolor no significa que sea insoportable. Las contracciones duelen, pero es parte de los mecanismos que tiene el cuerpo para que la mujer pueda parir”, plantea Delgado. “Es el único dolor que tiene final feliz y una vez que la mujer parió, se terminó el dolor”, concluye.

La descripción del rol.

Micaela Menna, una de las voluntarias certificadas, cuenta que el año pasado acompañó en la sala de puerperio a una mamá muy joven. “Fue en la Maternidad Nacional, ella tenía 15 años y necesitaba contarme lo que estaba viviendo. Me dijo que estaba triste porque no estaban su mamá y su pareja y el hecho de que yo pudiera escucharla, contenerla para ella fue muy importante”, describe. 

Natalia Villalón agrega que cuando el equipo de salud conoce y acepta a la doula, posteriormente agradece su presencia y reconoce la diferencia en el estado de ánimo de la mujer embarazada. En las guardias en el hospital Neonatal estamos muy integradas con los equipos de salud. Algunos médicos dicen: “Qué pasa que no hay gritos”. Las enfermeras contestan: “Es que están las doulas, por eso las mujeres están más relajadas”.

Valeria Delgado señala que es muy importante la manera de entablar comunicación con el equipo de salud. “Nosotras acompañamos el proceso de la mujer, no hacemos ningún tipo de intervención sanitaria, no incurrimos en intrusismo, sino que acompañamos a la mujer y su familia en este momento tan delicado”, afirma. “No somos personal sanitario sino que acompañamos como personal de apoyo”, aclara la psicóloga. “También informamos en la mujer sobre la ley de parto respetado para que sepa cuáles son sus derechos y la manera de hacerlos valer ante el equipo de salud”, dice Villalón.

Como toda nueva iniciativa, indican, es clave que se capacite también a los equipos de salud de enfermería, neonatología y obstetricia, para que comprendan cuál es la función de la doula y su aporte. “No somos parteras, ni matronas, sólo somos acompañantes de la mujer para contenerla en un momento crucial”, insisten. 

*Periodista. Lic. en Comunicación Social. Suplemento Salud. Diario La Voz del Interior.

 


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