Cómo ayudar a que la mamá brinde el mejor alimento

Asesoramiento y apoyo. Familia, gobierno y empresas deben concientizarse de la importancia de que la madre mantenga la lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida del niño y el amamantamiento con complemento hasta los dos años o más.

(Foto): Darío Galiano. Gentileza. Diario La Voz.

La lactancia materna, exclusiva durante los primeros seis meses y continuada hasta los dos o más, tiene innumerables beneficios para la mamá y el niño. Sin embargo, esta práctica saludable se enfrenta a algunas trabas, que en algunos casos remiten a prejuicios muy extendidos –como la idea de que el bebé es demasiado grande para seguir tomando el pecho hasta los dos años– y otros relacionados con la dificultad para dar de mamar que trajo aparejada la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, algo que creció a nivel internacional a partir de la Segunda Guerra Mundial. Ese conflicto bélico, que se transformó en un hito cultural, significó el avance de la industria alimentaria y las empresas lácteas sacaron al mercado múltiples versiones de leche denominada “de fórmula” o maternizada, que no pueden suplantar las virtudes de la de madre.

Curiosamente, ese fue el único aporte del progreso para que la mujer compatibilice maternidad y trabajo, mientras que iniciativas como los seis meses de licencia que da el Gobierno provincial para facilitar la lactancia no suelen ser replicadas en otros ámbitos.

“La mujer necesita apoyo, tanto familiar, social, como legislativo para amamantar con felicidad, no como un sacrificio”, destaca Marilú Ageitos, especialista en lactancia materna y consultora de Unicef. En ese sentido, apunta que, aún sin tener guarderías, las empresas que tengan más de 20 mujeres en edad reproductiva pueden tomar medidas muy simples para ayudar a las mamás habilitando espacios amigables para extraer la leche (o para amamantar cuando los familiares le acercan al niño al lugar de trabajo, algo que puede ser cada tres o cuatro horas) y facilitando una heladera. “Generalmente, la mujer amamanta o se extrae leche en el baño, el lugar menos recomendable”, añade.

La leche conservada en el freezer no cambia de sabor, pero sí hay que batirla (agitarla con la mano) y no hay que calentar en el microondas, sino a baño maría o, inclusive, bajo el agua caliente de una canilla.

En el resto de las razones esgrimidas por las madres para abandonar la lactancia está la respuesta “me quedé sin leche”, algo relacionado usualmente con el desconocimiento o, precisamente, con el abandono de la lactancia. “Es un círculo vicioso, como los pechos tienen mucha leche porque la madre no amamanta, el cerebro interpreta que el organismo debe dejar de producirla”, describe Marcela Miravet, directora de Maternidad e Infancia.

Hay mujeres que también alegan problemas de pezón, que pueden incluir dolor. Para evitarlo, es importante que en los establecimientos sanitarios se enseñe a amamantar correctamente, lo que contempla una posición cómoda y la colocación de la boca del bebé de manera tal que ocupe, además del pezón, la areola.

¿Cuidados especiales?

La madre no necesita comidas especiales –o evitar ciertos alimentos– para amamantar. El cuerpo de una mujer almacena grasa durante el embarazo para ayudar a que produzca leche. Pero sí es cierto que la leche puede disminuir significativamente si la madre tiene una desnutrición severa.

Aun así, es preciso acompañar –y ayudar– a la mujer que da de mamar, sobre todo si trabaja o tiene otros niños o familiares que cuidar. Eso permitirá que pueda dar leche a demanda del bebé y que además de darle su alimento, establezca un vínculo afectivo en ese gesto.

Muchos métodos anticonceptivos son compatibles con el amamantamiento, con excepción de la ingesta de píldoras, ya que contienen estrógenos.

Las mujeres pueden seguir dando el pecho cuando están enfermas (salvo indicación médica), inclusive, trae beneficios para el niño, porque produce los anticuerpos de la infección que esté cursando la mamá y se los transmite al niño (puede protegerse con barbijo para evitar el contagio por saliva). Detener el amamantamiento puede llevar a pechos dolorosos y fiebre en la madre.

Si la mamá está muy enferma se le puede extraer la leche para suministrarla al bebé. Y la hospitalización no es, por sí sola, razón para suspender el amamantamiento. Lo ideal es que la madre esté con el niño y, si no puede cuidarlo, que alguien se quede con ella y la ayude.

Aunque es preferible que mantenga la lactancia a que la suspenda, se ha comprobado efecto dañino de la ingesta de sustancias tóxicas, como drogas, o el consumo de cigarrillos, durante el amamantamiento. Pero el amamantamiento no se recomienda en madres que usan drogas que se colocan en forma intravenosa.

Si una madre no puede amamantar, puede acudir a un banco de leche, como el que tiene el Hospital Materno Neonatal.

Prematuros.

Los que son o trabajan para ser Hospitales Amigos de la Madre y el Niño (HAMN), tienen residencias para que las mamás puedan permanecer cerca de los bebés que nacen prematuros.

Como en esos casos los niños no suelen tener suficiente fuerza para succionar, se los pone al pecho de la madre para que adquieran el hábito y desarrollen el vínculo afectivo y se los alimenta con sonda. Mientras tanto, la mujer se extrae la leche, la cual es conservada, para que pueda recomenzar la lactancia cuando el hijo esté preparado.

Medidas simples para hacerlo bien.

–Cuando el bebé nace, tiene que estar sobre tu piel (contacto piel a piel) inmediatamente después del parto, por lo menos durante una hora. Ayudalo a encontrar el pecho para que comience a mamar.

–Si notás que mueve los ojos, las manos, o hace ruiditos, ofrecele el pecho, no esperes a que llore.

–Alimentá al bebé a libre demanda, o sea, cada vez que lo pida, tanto de día, como de noche.

–Para tener más leche, sólo hay que ofrecer el pecho más seguido, ya que el principal estímulo para la producción de leche es la succión del bebé.

–Es necesario prepararse para amamantar: informarse y aprender una buena técnica para que el bebé pueda extraer la leche que precisa sin lastimar el pezón de la madre. Es mejor informarse durante el embarazo y estar acompañada de la pareja o de quien ayude a cuidar al bebé.

–Si la madre va a separarse de su bebé para estudiar o trabajar, puede planificarlo con tiempo y dejarle su leche extraída para que se la den mientras ella no está.

–Ideas como “mi leche no sirve, no es buena, no engorda al bebé, es aguada” son falsas.

Fuente: OMS-Unicef y Dirección de Maternidad e Infancia del Gobierno de la Provincia.

Nota publicada el 31 de julio en el suplemento Salud del diario La Voz.


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