Nutrición y embarazo.
Los riesgos de la carencia de ácido fólico.
Su insuficiencia puede producir defectos en la formación del tubo neural del feto.

La Maestría en Salud Materno Infantil de la Universidad Nacional de Córdoba, alertó sobre los riesgos de la carencia de ácido fólico en mujeres embarazadas y su relación con los defectos en la formación del tubo neural del feto, ocasionando graves patologías como anencefalia, espina bífida y encefalocele.

La anencefalia es la formación incompleta del cerebro y cráneo. Los fetos que la padecen pueden morir en el útero, a los pocos minutos u horas luego del nacimiento. La espina bífida, es la formación incompleta de la médula espinal y es una de las causas más importantes de parálisis infantil y discapacidad motora.

Según el anuario 2003 de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud de la Nación, en el 2003 murieron por hidrocefalia congénita y espina bífida 174 niños, de los cuales 115 niños menores de un año. Lo paradójico es que algunas de esas muertes se podrían haber evitado si a esas mujeres embarazadas se les hubiera provisto complementos de ácido fólico antes de la concepción y durante los primeros meses de embarazo. En 1991, el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de Estados Unidos (CDC), estimó que “si todas las mujeres con capacidad para estar embarazadas consumieran 0,4 miligramos de ácido fólico por día, el 50-70 por ciento de todos los casos de espina bífida y anencefalia podrían ser prevenidas”. A partir de esa recomendación, en 1992, el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos aconsejó que todas las mujeres en edad fértil  tomen 0,4 miligramos de ácido fólico por día.  La dosis recomendada en los Estados Unidos procede de un estudio realizado por el Medical Research Council (MRC) publicado en la Revista Lancet en 1991. El MRC encontró un 71 por ciento de reducción en la recurrencia de defectos en el tubo neural (DTNs) con una dosis diaria de 4 miligramos de ácido fólico solamente. En 1998, el Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM), reafirmó la recomendación de 0,4 miligramos por día, en su evaluación sobre referencias sobre ingestas dietarias.

El tubo neural es una estructura embrionaria que al desarrollarse se convierte en el cerebro y la médula espinal. Esta estructura se origina como una capa plana de células que por lo general se pliega para formar un tubo alrededor del día 29 de la gestación. Cuando este proceso de cierre no se presenta en forma completa se produce el defecto de cierre del tubo neural, siendo los más frecuentes la espina bífida y la anencefalia. “Como el tubo neural se forma desde etapas tempranas del embarazo, para que exista prevención es necesario intervenir en forma activa cuatro semanas antes de la concepción. El problema es que el tubo neural cierra antes de que la mayoría de las mujeres se han dado cuenta que están embarazadas”,  advierte Lidia Carrizo, nutricionista y docente de la Maestría en Salud Materno Infantil.

Grupos de riesgo.

Los defectos en el tubo neural tienen una de las más altas tasas de incidencia entre todas las malformaciones congénitas. Los DTNs son originalmente multifactoriales y su aparición está influenciada por varios factores como el estado socioeconómico, presencia de plomo en agua de bebida, gripe, exposición de la madre al calor, ocupación laboral de los padres, obesidad materna y estado nutricional de la madre. Otros grupos de riesgo son aquellas personas que tienen parientes cercanos con defectos en el tubo neural, mujeres con diabetes mellitus tipo 1, o que sufren convulsiones y están bajo tratamiento con ácido valproico o carbamazepina y las mujeres y sus parejas que padezcan algún defecto del tubo neural y estén planeando un embarazo.

“El mayor problema desde el punto de vista de la salud pública lo sufren las mujeres pertenecientes a los niveles económicos más desfavorecidos que no tienen acceso o no utilizan la atención sanitaria, las embarazadas desnutridas o las que ya tuvieron antecedentes de fetos con malformaciones en el tubo neural”, indica Carrizo.  “Uno de los inconvenientes del consumo de complementos de ácido fólico es que suele provocar al igual que el de hierro molestias gastrointestinales, lo que lleva al abandono o falta de adhesión por parte de la embarazada para ingerirlo regularmente”, agrega la nutricionista.

Además hay drogas que son incompatibles con la ingesta del ácido fólico. La mayoría de las drogas inhibidoras del ácido fólico son conocidas como inhibidores de la hidrofolato reductasa (las cuales interfieren la síntesis de ADN). Entre ellas ser encuentran drogas para el tratamiento contra el cáncer como aminopterina y metotrexate. También se destacan la sulfasalazina, triamtereno, pirimetamina y trimetoprim. Algunas drogas usadas en el tratamiento de la epilepsia, como fenobarbital, primidona y carbamazepina, también pueden afectar el acido fólico. Los investigadores encontraron que las posibilidades de problemas coronarios así como paladar hendido casi se triplicaban si las madres tomaron algún inhibidor del ácido fólico durante los primeros tres meses del embarazo.

Fuentes de ácido fólico.

El ácido fólico también conocido como folato, o vitamina B9, es una vitamina soluble en agua, es decir que el organismo puede eliminarla a través de la orina. Está presente no sólo en los suplementos vitamínicos sino también puede encontrarse en los alimentos naturales. Los alimentos con mayor contenido de este nutriente son la levadura de cerveza, el hígado, riñón y otras carnes, verduras de hoja verde oscuro como espinaca, chauchas y algunas frutas frescas, como melón, damascos y paltas. También se encuentra en las calabazas, legumbres como lentejas, garbanzos y porotos, en semillas de sésamo y de girasol, trigo integral, harina oscura de centeno, germen de trigo, endibias y yema de huevo, entre otros. Sin embargo el problema es que el ácido fólico de un alimento “se destruye con una cocción prolongada, cuando el alimento es enlatado o cuando está muy refinado como el azúcar”, indica Lidia Carrizo. “La cocción prolongada de los alimentos destruye el 90 por ciento del contenido de ácido fólico. Los especialistas advierten que habitualmente con la alimentación las mujeres reciben menos de la mitad de los requerimientos de este nutriente, por lo que resultaría recomendable su suplementación. Además durante el embarazo “existe una mayor demanda de folato para la síntesis del (ADN) que se está produciendo a causa del rápido desarrollo fetal, de la placenta y de los tejidos maternos, así como para el aumento de la eritropoyesis”, indica Carrizo. Por otra parte como alrededor de la mitad de los embarazos no son planificados, se recomienda que toda mujer en edad fértil consulte con su médico para analizar si es conveniente consumir un  suplemento de ácido fólico a modo preventivo.

Nota: Por Rosana A. Guerra

Este comunicado de prensa se publicó en el Diario La Voz del Interior el 19 de enero de 2005.   

 


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